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París

Octubre 24, 2009

Blau gris.

El carbó de l’artista desdibuixa rostres

faccions, amors.

El ressò de les paraules

traduïdes en fotografia,

són, amb destresa,

imatges que retraten la vida.

La pluja pinta les petjades dels carrers.

La història es respira en cada pedra,

En el ressò de cada pas

De les tendències que passegen

I et miren.

I el viuen.

I t’admiren.

Rues i avenues

Que roben el cor del desesperat

I et traslladen en aquell racó de món

Que t’atrapa.

Que t’encisa.

I t’enamora.

I atura el temps

En aquell instant a Mont-matre

Que guardes entre fotografies velles

I records empolsegats.

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Més Gil de Biedma

Maig 18, 2008

 Amor más poderoso que la vida


La misma calidad que el sol de tu país, 
saliendo entre las nubes: 
alegre y delicado matiz en unas hojas, 
fulgor de un cristal, modulación 
del apagado brillo de la lluvia. 

La misma calidad que tu ciudad, 
tu ciudad de cristal innumerable 
idéntica y distinta, cambiada por el tiempo: 
calles que desconozco y plaza antigua 
de pájaros poblada, 
la plaza en que una noche nos besamos. 
La misma calidad que tu expresión, 
al cabo de los años, 
esta noche al mirarme: 
la misma calidad que tu expresión 
y la expresión herida de tus labios. 

Amor que tiene calidad de vida, 
amor sin exigencias de futuro, 
presente del pasado, 
amor más poderoso que la vida: 
perdido y encontrado. 
Encontrado, perdido…

 

Jaime Gil de Biedma

 Més poemes de Gil de Biedma a El poder de la palabra
 

 

 

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Time to think

Maig 18, 2008

Temps per pensar,

per tornar a començar.

Temps que s’escapa

com l’aigua entre els dits.

Temps cruel i temps amic

que ofega,

que enganya,

que busca.

Sense treva.

 

Temps que torna,

pintant records,

somiant moments,

oblidant instants

i recordant petons.

 

Temps que marxa,

que no espera.

Que viu,

que mor i desperta

en cada mirada,

en cada paraula.

I que arrossega la mort en vida,

cruelment,

sense deixar passar

ni un sol instant.

 

Temps que creix en vida,

temps que porta a la mort.

Temps que respira

per tu

per mi

i per tots.

 

Temps per viure.

Temps per pensar.

 

Anna Bernadó.

 

 

 

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Enfermedad

Maig 18, 2008

Dels últims versos de Kapuscinski…

 

No quería ver el día

no quería ver el sol

Sólo la oscuridad

la oscuridad

apretaba los párpados

para que ni un rayo

lograra colarse

en mi interior

porque entonces hubiera visto

que allí reina el vacío

desde el invisible principio

hasta el invisible final

(Febrero 2006)

Sandra Balcells ho descriu amb la càmera

 

 

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Un troç de vida

Maig 18, 2008

Es pensaven que era de García Márquez pero no…

“Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo. 

Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan. 

Dormiría poco, soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz. Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen. Escucharía cuando los demás hablan, y !Cómo disfrutaría de un buen helado de chocolate! 

 Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto, no solamente mi cuerpo sino mi alma. 

Dios mío, si yo tuviera un corazón, escribiría mi odio sobre el hielo, y esperaría a que saliera el sol. Pintaría con un sueño de Van Gogh sobre las estrellas un poema de Benedetti, y una canción de Serrat seria la serenata que le ofrecería a la luna. Regaría con mis lágrimas las rosas, para sentir el dolor de sus espinas, y el encarnado beso de sus pétalos… 

Dios mío, si yo tuviera un trozo de vida… No dejaría pasar un solo día sin decirle a la gente que quiero, que la quiero. Convencería a cada mujer u hombre de que son mis favoritos y viviría enamorado del amor. A los hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse! A un niño le daría alas, pero le dejaría que él solo aprendiese a volar. A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez, sino con el olvido. Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres… 

He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada. He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por vez primera, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre. He aprendido que un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia a bajo, cuando ha de ayudarle a levantarse. Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes, pero realmente de mucho no habrán de servir, porque cuando me guarden dentro de esa maleta, infelizmente me estaré muriendo.”

 

El discurs d’Steve Jobs a la universitat d’Stanford crec que conté el mateix missatge que aquest article.

  

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Un instant

Maig 18, 2008

Aunque sea un instante

Aunque sea un instante, deseamos
descansar. Soñamos con dejarnos.
No sé, pero en cualquier lugar
con tal de que la vida deponga sus espinas.

Un instante, tal vez. Y nos volvemos
atrás, hacia el pasado engañoso cerrándose
sobre el mismo temor actual, que día a día
entonces también conocimos.

                                                      Se olvida
pronto, se olvida el sudor tantas noches,
la nerviosa ansiedad que amarga el mejor logro
llevándonos a él de antemano rendidos
sin más que ese vacío de llegar,
la indiferencia extraña de lo que ya está hecho.

Así que a cada vez que este temor,
el eterno temor que tiene nuestro rostro
nos asalta, gritamos invocando el pasado
–invocando un pasado que jamás existió–

para creer al menos que de verdad vivimos
y que la vida es más que esta pausa inmensa,
vertiginosa,
cuando la propia vocación, aquello
sobre lo cual fundamos un día nuestro ser,
el nombre que le dimos a nuestra dignidad
vemos que no era más
que un desolador deseo de esconderse.

Jaime Gil de Biedma
de Compañeros de viaje. (Joaquín Horta, 1965)